Miércoles, 01 Mayo 2013 13:20

Mujeres valientes: del horror a la vida

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En el Día Internacional de la Mujer la fecha adquiere especial significado para España, donde la crisis ha incrementado la desigualdad de género como nunca antes y el paro femenino ya roza el 27%. Pero más allá de todas las cifras conocidas y de la dura realidad social en la que se encuentran inmersas tantas mujeres en nuestro país, convendría rescatar determinados ejemplos de algunas de ellas, quienes luchan y trabajan en el más absoluto silencio y anonimato en pos de causas loables y no tan conocidas.


La pequeña historia que motiva estas líneas, en una jornada tan especial marcada en el calendario, sólo es una entre tantas. Pero intenta esbozar un modesto homenaje a la valentía y la conmovedora solidaridad que nuestras mujeres españolas pueden llegar a ofrecer al mundo, plasmadas en acciones que traspasan fronteras. España, a veces, no sólo es capaz de exportar pésimas noticias al planeta, impulsadas por los estragos económicos y de corrupción que vienen ocurriendo en los últimos años.


La ONG SOS Mujer afronta un a titánica tarea cada día. Su presidenta y fundadora, Diana Ros, reside en Fuenlabrada (Madrid), pero hace tiempo que ha trasladado su corazón y su conmovedora obra a Vrindavan, India. Ella mantiene contacto permanente y viaja con regularidad a esta ciudad, situada a 150 kilómetros de Nueva Delhi, para supervisar las labores de otras mujeres españolas que ha integrado a su fundación. Ros ha levantado ladrillo por ladrillo la sede de SOS Mujer en la India, que para muchas niñas y jóvenes asiáticas representa, ni más ni menos, el único pasaporte a la vida.

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Las voluntarias, comandadas por Diana en aquel punto remoto y atroz de la Tierra, auxilian a diario a decenas de víctimas de los más terribles abusos y malos tratos, a través de asistencia sanitaria, psicológica, y jurídica, entre otras. Hablamos de mujeres que ayudan a mujeres, quienes intentan escapar del más perturbador de los infiernos.

 
Diana me ha comentado recientemente la terrible historia de Shatki Mandal, una de las últimas jóvenes atendidas en su programa. Hoy tiene 19 años, pero a los 7 fue obligada a casarse con un hombre de 65. A partir de ese momento, fue violada y maltratada sistemáticamente por su marido. La chica llegó a acudir desesperada a la comisaría, para denunciar su terrible caso. Pero allí fue abusada también por la Policía. Quedó viuda a los 16. En la India, cuando esto ocurre, comienza otro estigma demoledor. Escapó como pudo a la fundación de SOS Mujer en

 

Viandravan, con las secuelas imborrables de las vejaciones. En la actualidad intenta reconstruir su vida, cobijada por las profesionales y voluntarias que trabajan en la Fundación.


Allí conoció a otras adolescentes como Janakee, de 17 años, quien un día entró arrastrándose al inmueble de SOS Mujer en Viandravan, con las marcas en el rostro y en el cuerpo de las golpizas propinadas por su marido, quien también la había violado, agredido y humillado decenas de veces, día y noche. Según Diana, “llegó en la peores condiciones" que ha visto en mucho tiempo.


La ayuda de esta ONG resulta vital en uno de los territorios más hostiles del planeta para las mujeres, donde malviven en las peores condiciones imaginables. Esto habría que tenerlo presente siempre,  no sólo en el Día Internacional de la Mujer.

Las violaciones son recurrentes y la mayoría de casos quedan impunes, en una sociedad donde la mujer es el blanco más vulnerable, y la mentalidad machista y patriarcal predomina por encima de todo. La India ostenta terribles tasas de infanticidio por sexo y violaciones. Según la Oficina Nacional de Registro de Crímenes, en ese país se produce un abuso a mujeres cada 20 minutos. Pero sólo en uno de cada cuatro casos el violador es condenado.


Más del 40% de los matrimonios infantiles del mundo se celebran en la India. En ocho estados, casi la mitad de las mujeres son casadas antes de los 18 años. En el gigante asiático se registra un millar de muertes anuales por crímenes de honor, frecuentes feticidios femeninos, escasísima integración de la mujer en el mundo laboral por su obligado rol familiar y prácticas tan denigrantes para las viudas como el del rito del Sati. Todo esto, en el marco del peor escenario de pobreza: de los 1.200 millones de habitantes del país, 300 millones están bajo la línea de indigencia.


Queda claro que el trabajo desinteresado y loable de SOS Mujer no podrá revertir los problemas estructurales y de fondo (desde el punto de vista educativo, cultural y social) para frenar otros miles de casos, similares al de Shatki y Janakee, que deben acontecer a esta hora, en cientos de puntos plagados de miseria de la India. Pero allí están ellas, comandadas por Diana Ros. De Fuenlabrada al mundo: mujeres valientes que conmueven, que emocionan, que no piden nada a cambio y cuyo legado no es menor. Son capaces de transformar el horror en esperanza.

Diego Caldentey 19/03/13 MSN NOTICIAS

Visto 90005 veces Modificado por última vez en Martes, 07 Mayo 2013 19:58